Con este triunfo consiguieron el torneo clausura y la Copa
de Campeones. Mas allá de que estaba en juego el primer
puesto del torneo, este era un partido que nadie quería
perder. No importaba el trofeo. Tenían que ganarlo por
su honor, por esa sed de revancha que los llevo a conseguir
esta gran cantidad de títulos en un solo año.
Quilmes fue mejor, es verdad. Tuvo mas variedad en ataque,
defendió intensamente cada una de las pelotas y acertó
la mayoría de las oportunidades que tuvo. Pero le falto
algo, mejor dicho varias cosas. Una de ellas fue que el arquero
del “Halcón”, Marcelo Figgini, atajo todo
y también un poco mas. Segundo, la actitud para “poner
lo que hay que poner” en los momentos claves del juego.
Defensa pudo suplir todas sus carencias en ataque y defensa
con la garra, coraje y fuerza de voluntad que los caracteriza
y que también se hizo emblema del equipo.
“Para ser campeón se necesita: pensar como campeón,
jugar como campeón y ser un campeón”, repetía
Red Auebarch, un gran técnico de la NBA que ganó
11 títulos con los Bostons Celtics.